Empleo, ¿en qué?

La crisis mundial se abate sobre todos. Es pavorosa la estampa de las democracias occidentales. En España sobrepasan los desem­pleados la cifra de los cuatro millones.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 25-4-2009 |
www.kaosenlared.net/noticia/empleo-en-que
El desastre se avecina. Aznar se reivindica como el mesías. Todo es una locura...

Bien. Se pone el grito en el cielo por los puesto de trabajo perdidos y por la destruc­ción del trabajo. Pero ¿qué se pensaban los cantores del capita­lismo, los economistas, los políticos, los empresarios? ¿qué todo iba a seguir igual, en la misma dirección por los siglos de los siglos? ¿Y por qué se entrega el poder económico y político a quienes carecen de las dotes elementales de la más elemental pre­visión?

Hay millones de viviendas vacías, este país tiene encementado y enladrilladado tres cuartos de sus costas y media geografía. ¿Qué pensaban? ¿qué podían seguir construyendo sin parar? ¿qué po­dían ordeñar mil años las máquinas tragaperras y los bingos? Vea­mos los coches. Hay docenas de marcas. Hay decenas de operado­ras de telefonía fija y móvil. ¿Pen­saban que podían seguir ven­diendo coches, líneas, móviles y videojuegos hasta el fin de los si­glos? El pequeño comerciante ya es un don na­die. Las grandes su­perficies, los hipermercados, los espacios de ocio donde están ins­taladas la venta de lo mismo de siempre, lo arrasan todo. Y además y en general con dependientes inmigrantes. Siguen construyéndose esos espacios mientras cierran prácticamente otros o a duras penas resisten.

En este país nadie arriesga. Todo el que piensa invertir, piensa en lo trillado. Todo el mundo va a lo seguro. Y a lo mismo: telefonía, co­ches, construcción, informática, especulación financiera, bancos y bares. Y aun los bares y cafeterías particulares van desapare­ciendo desplazados por las multinacionales.

Esta es la foto fija. Ni siquiera ahora que es tan imprescindible po­tenciar las energías renovables, se apuesta todo en ellas. Más allá de los faroles y las linternas solares para andar por casa, nada de nada. Hacer una instalación de energía solar para calefacción sigue costando un riñón. Las industrias energéticas siguen poniendo freno a la expansión de las renovables que sólo las citan como señuelo. Todos los sectores productivos están satu­rados, el mercado está saturado, la demanda de empleo saturada...

No le demos vuelta señores. El capitalismo se auto fagocita. Los principales enemigos del capitalismo, los capitalistas, han agotado hasta los posos las posibilidades de desarrollo. Ya no podemos más. Y la codicia –todo el mundo lo sabe- agota la ima­ginación que­dando sólo la pura inercia y las malas artes. Y no siendo el riesgo (que es lo que justifica el beneficio), un rasgo propio de la idiosin­crasia española en materia de comercio, ahí tenemos completado el círculo de un sis­tema que se devora a sí mismo sin que nada ni na­die lo pueda im­pedir. Lo único que podría salvarle es la imaginación. Y no se tiene para eso. Está seca.

No se puede creer que para salir adelante la solución siga estando en vender coches y más coches, móviles y más móviles, casas y más casas, ordenadores y más ordenadores. Se acabó. Todo el mundo tiene coche, casa, móvil y ordenador. Muchos tienen dos o más coches, dos o más casas, dos o más móviles y una ristra de or­denadores. Y los que no tiene ni casa, ni coche, ni móvil ni ordena­dor no los podrán tener nunca porque a duras penas tienen lo justo para sobrevivir.

Lo único que nos cabe es esperar la defunción del capitalismo. Que nadie espere encontrar empleo; que nadie lo busque. Lo único que podría empujar al sistema es poner toda la carne en el asador en las energías renovables de coches y casas. Y a partir de ahí, se­guir el trayecto de la ya casi imposible novedad.

Jaime Richart en Kaos en la Red